18 diciembre 2009

Casildo



















¡¡Casildo!!, Casildo!! Los gritos subían a través del hueco de la escalera rebotando entre las paredes. ¡¡Casildo!!! Lapidación!! ¡¡¡La lapidación!!! Ruidos en la casa, ajetreo, movimiento de pies correteando por los suelos. ¡¡Ayy, qué alegría!! ¡¡Casildo!! ¡¡Casildo!!

Casildo oía todo esto a través de la nebulosa del sueño; calentito en la cama, arropadito como un niño. Pero la casa entera temblaba, ante el empuje de la familia enloquecida, los gritos aumentaban.

Su madre entró de golpe en su cuarto despertando del todo a Casildo.

— ¡¡Cariño!! ¡Casildo! ¡¡Lapidación!! ¡¡Ay!! ¡¡Qué orgullo, qué alegría, mi Casildo elegido!!

Casildo no entendía, no podía moverse, su madre encima llorando de alegría y él apretujado bajo las mantas.

— ¡¡Cariño, han elegido tu modelo de lapidación!! ¡¡El concurso!! ¡¡Has ganado!! ¡¡El ayuntamiento ha votado, tu diseño lapidativo elegido…!!

Casildo ya no se aguanta. En su memoria se abre paso el recuerdo, su madre insistiendo en que concurse y él que no, que no le interesan las lapidaciones. Al final ceder y hacerlo lo peor posible. Diseñar una lapidación absurda, inelegible. Y, ¡ay, desgracia!, aún y todo ganar.

La familia llega al cuarto, todos en tropel en la puerta, admirando al elegido, tímidos de repente. De la calle llegan gritos. ¡¡Casildo Lapidón!! ¡¡Casildo Lapidoso!! La gente está loca.

Recuperado el valor, la familia al completo entra en la habitación, todos le palmean, le animan, todos confiábamos en ti, conocíamos tus posibilidades... Él cada vez más mareado, apenas puede incorparase en la cama. Le falta el aire. Vomita de repente en las mantas. La familia al completo estalla en vítores. ¡¡Artista!!, le gritan, ¡¡qué vomitona, qué maravilla!! Todos se entusiasman.

A lo lejos oye a Padre acercarse. No, padre no, piensa Casildo desde su cama. Pero ya ve su sombra acercarse, ya llega el olor de su pipa, como una locomotora que arrastra un pesado vagón. Aparece en la puerta. Una lágrima en el ojo. No dice nada. Sólo lo abraza y lo besa. El aroma de todas las pipas de su infancia se agolpa en la nariz de Casildo. Se siente en la cazoleta paterna abrazado y, por un momento, es feliz. Olvida.

Pero ya rápido se lo llevan a lavar; lo visten, lo perfuman. ¡A la calle!, gritan todos,¡vamos!

En hombros, sin tocar suelo, lo sacan a la calle. Allí la gente se agolpa para ver al gran lapidón. Todos gritan de alegría como locos, la banda comienza a tocar. ¡¡Lapidón!! ¡¡Lapidoso!! ¡¡Lapidero!!, le gritan. La gente lo quiere tocar y él arrastrado por el gentío se deja hacer. No puede pensar, apenas moverse. Pancartas por doquier, el barrio entero se aprieta para verlo. ¡¡Oh!! Qué orgullo para su barrio. ¡¡Su diseño elegido, él, el lapidón!! Y no quiere serlo. Se desmaya ya en la entrada de la plaza. Ve al fondo su diseño lapidativo. Lo depositan en el estrado junto al alcalde. Éste, solemne, le coloca la piedra en la mano. En la plaza se hace el silencio.

5 comentarios:

  1. ¡Fabuloso! Me parece genial. Una situación alocada, surrealista, incomprensible. Me encanta cómo transmites esa locura, como arrastras al lector, igual que arrastran a Casildo, a la locura de la plaza y los gritos. Tiene un ritmo increíble el relato.
    Una idea genial. Un relato que me encanta. Todavía oigo los gritos y los bravos del pueblo y puedo ver al pobre Casildo alucinando con esa sin-razón. Genial.

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  2. Fenomenal. Eres un artista.

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  3. Suscribo todo lo dicho por Frostys, y añado que soy fan de Casildo.

    Gorka.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Me parece un gran acierto el relato porque consigue convertir algo corriente, como es un concurso, y algo dramático, como es una lapidación, en algo orginal y humorístico. Además no es un relato de humor plano, porque el personaje principal se muestra al lector con muchos matices a través de su actitud respecto al comportamiento de su familia, de la gente, y de las emociones que se ponen de manifiesto al entrar en escena el personaje del padre.
    Un relato con una lograda combinación de ingredientes.

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