
Mi abuelo dice que está cansado, que ha llegado el momento de irse. Pero yo no quiero que me deje todavía.
Dice que ya no le queda nada por hacer. Pero yo creo que está equivocado.
Dice que soy demasiado pequeño para entenderlo. Pero ha olvidado que nadie es demasiado pequeño.
Por eso tengo entre las manos un marco vacío y una escalera.
Pienso subir los peldaños hasta tocar el cielo y atrapar un cuadro con la luna para mi abuelo.
Tocar la luna es algo que él no ha hecho todavía.
A lo mejor así, tal vez se quede.
Conchita Burillo Julián
Me parece un cuento precioso. Lleno de una sensibilidad que nos atrapa en la cabecita de un niño o niña dispuesto a bajos sus propias reglas de la realidad conseguir que su abuelo se quede, que no se vaya.
ResponderEliminarLA estructura me parece muy buena. Ese especie de dialogo entre lo que el abuelo quiere y lo que quiere el nieto. Y lo poético que resulta, haciendo que unos objetos cotidianos, y que cuando los lees chocan, cobren esa dimensión mágica en la mente del niño, que acaba siendo la nuestra.
La foto es estupenda.
No es facil pero hay veces que con unas pocas lineas se pueden desencadenar emociones muy profundas. Creo que este cuento es una de esas veces. Simplemente me ha tocado la fibra. Sera porque tengo hijos pequeños y veo su relación especial con sus abuelos. En fin, muy bonito.
ResponderEliminarMe encanta. Estoy de acuerdo con Julio, en unas líneas consigues transmitir emociones enormes. Uno de mis preferidos, Conchita.
ResponderEliminarNo conocí a mis abuelos, a mis abuelas, apenas, pero ahora que yo mismo lo soy, puedo comprender el alcance de esos hilos INVISIBLES y CLAROS que nos mueven.
ResponderEliminarPerfecto en ternura (¿por qué nos avergüenza hoy esta palabra?), en expresión y en escritura. Una rima que en prosa cometo por que me da la real gana.
PIJOTEROENTROMETIDO